Jean Beausejour

El domingo publicamos el Once Ideal de los 25 años equipo de fútbol de la UdeC. Faltaron varios y hubo un par de ausentes por los que muchos preguntaron. ¿Por qué no entraron? Esta es la razón, aunque usted decide si es correcta… Puede ser que no.

Casi con toda seguridad, el mejor jugador que pasó por la UdeC es Jorge Valdivia. Con subcampeonatos, Copas Chile y todo lo que pasó después de él, para mí no hay otro equipo auricielo como el de 2003. ¿Y por qué no lo pusimos el domingo en el Once Ideal de los 25 años del club? Por un motivo simple, aunque también discutible: su aporte a la institución. Y está claro que el “Mago” hizo su nombre principalmente por lo que fue en Colo Colo, Palmeiras y la “Roja”. Más allá, de que acá fue un espectáculo.

Me lo dijo Mario Lucero al armar su equipo, sin Valdivia: “la gente se queda con la formación 2003 porque es inolvidable, pero Valdivia, Guidi y otros estuvieron apenas un año”. El directivo, que lleva una vida en el club, eligió como “10” a Lorenzetti. Sí, uno que fue subcampeón y también peleó dos liguillas del descenso. Estuvo en las buenas y en las malas, los defensas los golpeaban durísimo y levantó la Copa Chile. Un emblema. ¿Lorenzetti es mejor que Valdivia? No, ni de cerca. Pero Gustavo fue más importante en la historia del club. Lo mismo que Droguett, en sus dos etapas.

También hubo cabros más jóvenes que me dijeron “pero cómo no pusieron a Beausejour, que ganó dos Copas América”. Perfecto, pero en su época en la UdeC ni siquiera era titular. El “Bose” era un jugador de proyección que se destapó recién en el Preolímpico Sub 23. Un crack y uno de los mejores laterales izquierdos en la historia de Chile, pero aquí no correspondía. Incluso, en esos años jugaba de delantero.

Como sea, con un solo año en la UdeC, a Valdivia lo pusimos como el segundo mejor en su puesto. Porque ese equipo del “Nano” era magia pura y Jorge era el de la varita. Pero más allá de opiniones más o menos, esa también era la idea. Echar atrás la memoria y darnos cuenta la cantidad de jugadorazos que disfrutamos en este cuarto de siglo. Quién es mejor que el otro da igual. Yo disfruté a Valdivia y aplaudí a Lorenzetti. Por mí, juguemos con doce o trece.